Por Tevni Grajales
Febrero 16 de 1999
Una invitación a reflexionar respecto a la calidad de nuestra experiencia religiosa en ésta época de ambiguedad, paradoja y simulación.
En la última semana de noviembre de 1998, se distribuyó el número 16 de la revista electrónica C-Theory. En esta revista, que contiene un artículo único, el autor reflexiona respecto a los avances de la tecnología y su impacto en la vida y la filosofía de la vida.
El escritor llama la atención de sus lectores hacia el hecho de que, en la actualidad, se habla, y más que hablar, se hacen esfuerzos y grandes inversiones de recursos, a fin de construir ciertos productos que reproduzcan lo que es natural. Pero de manera perfeccionada. Porque a la generación actual, como que la naturaleza le parece incompleta. Y, para perfeccionarla, ahora tenemos el desarrollo de la tecnología.
Un ejemplo de lo que digo
se encuentra en una de las ramas más prometedoras de la tecnología
de punta: la robótica.
Se habla y se sueña
con un aparato, cosa o sujeto. No lo sé. Tal vez, para
alguien, se trate del esposo o la esposa ideal.
Un aparato que pueda limpiar
y reparar la casa, preparar los alimentos al gusto de las personas, atender
los asuntos de seguridad de la casa, prender las luces y mantener la calefacción
apropiada, arreglar la cama, ejecutar todas la actividades requeridas en
una cocina, lavar la ropa, hacer las compras por teléfono, atender
las llamadas telefónicas, atender la contabilidad personal, proveer
resúmenes de las noticias más recientes, seleccionar programas
interesantes, despertar a las personas a la hora requerida con una música
o mensaje preferido, realizar exámenes físicos y diagnósticos
médicos, tomar decisiones respecto a hora y lugar para ofrecer un
tratamiento médico y muchas otras cosas más.
Estas ideas emocionan a
muchas personas. A unos por los beneficios ecónomicos que representa
y a otros por los problemas, que un aparato semejante, les puede resolver.
(Creo que cuando esto sea una realidad, algunas personas no van a entender
o encontrar sentido en el matrimonio, me refiero a la persona egoísta
para la cual el matrimonio no parece ser sino una forma de conseguir un
compañero que le cumpla todos sus deseos).
Pero nuestro tema no tiene que ver con el matrimonio, se trata de algo más profundo y complejo. Se trata de determinar ¿Cuál es el límite entre lo natural y lo artificial? ¿Cuál es el límite entre lo animado y lo inanimado? ¿Cuál es el límite entre la realidad absoluta y las realidades subjetivas?
¿Qué es la verdad?
¿Cómo distinguir lo real de lo irreal?
¿Cómo distinguir la verdad, de la verdad aparente? - La verdad que se oculta hoy tras conceptos tales como la repetición, la identidad, la copia, la diferencia, la multiplicación.
En nuestros días los seres humanos están casi a punto de lograr que las cosas piensen. Como mencionamos antes, se trata de la mente robótica o cibernética. Hoy se olvidan o destruyen los conceptos imago Dei, bios, res cogitans. La meta inmediata de la tecnología consiste en construir máquinas que se auto reemplacen.
A fin de hacer más
concreto lo que estoy diciendo me permito intentar algunos ejemplos.
En lo que a repetición
se refiere, bien puede tratarse de una jugada en la cancha de futbol que
se repite una y otra vez en las pantallas del televisor. También
puede tratarse de este sermón que hoy predicamos y que está
siendo grabado para la televisión. ¿Cuántos de nuestros
oyentes estarán viviendo esta realidad en un lugar y momento diferente?
Para quien ve las imágenes la segunda o la tercera vez que
se repite, sin haberlas visto antes, es "en vivo".
Otro caso es el de la repetición y la copia. Éste puede ser el caso del estudiante que entrega un original de su trabajo académico. Puede tratarse, por ejemplo, de su tesis de grado. El documento es original en siete copias. Es decir, lo copió de su archivo mediante la misma impresora en diferentes momentos. Así sucede también en otros casos cuando se utiliza una fotocopiadora de muy buena calidad. No se puede distinguir cuál de los documentos se utilizó para sacar las otras copias.
Alguno de ustedes puede estar diciéndose, el original es el archivo que el alumno tiene en el disco duro de la computadora o en un disquete. Y puede ser que tenga razón. Pero tendrá resuelto el problema hasta el momento en que aparezca otro estudiante, con un disquete que contenga el mismo archivo, diciendo que el suyo ¡es el original!.
¡Hoy tenemos el desafío de redefinir qué es un original!
Otro ejemplo de los problemas causados por el avance tecnológico tiene que ver con la multiplicación. ¿Qué me pueden decir de la clonación?. La nueva biogenética. La cual reproduce copias exactas de seres vivos a partir de una célula. Cuando se tienen al fin 100 ovejas semejantes, ¿cuál es la original? y ¿qué es lo verdadero?
Otro caso de multiplicación viene a la memoria. En una tienda exclusiva de ropa fina le venden un traje o vestido original. Pero, más tarde, usted descubre que hay centenas de esos mismos trajes. Todos originales. Porque, para los señores de la moda, lo original ya no es algo único, sino aquello se produce con una marca particular de fábrica. Aunque ese original esté multiplicado miles de veces. Así que lo genuino es aquello que le produce dividendos a quienes lo idearon o inventaron. Ése es el caso de los millones de videos, cassettes y discos compactos "piratas"que fueron destruidos por las autoridades de la Ciudad de México en el mes de diciembre de 1998.
Ahora un ejemplo de la subjetividad
posmodernista de identidad. Dos personas sentadas en las bancas de
un parque se enredan en una discusión respecto al color de cabello
de una mujer que pasa por el lugar. ¿Es natural el color de
cabello? o ¿es artificial? ¿Qué es un color
natural? ¿En qué consiste un corte de pelo natural o un perfume
natural versus algo artificial? ¿Es lo natural aquello que de suyo
la naturaleza y las condiciones existentes han producido? o ¿aquello
que según la naturaleza de las cosas debe ser, aunque esto se logre
por medios artificiales?
Y en las relaciones humanas.
¿Qué es lo natural? ¿ Es el saludo del dependiente
en un almacén de servicios un saludo natural y genuino, o natural
e interesado? ¿Cuándo el contacto amistoso es natural y cuándo
es artificialmente comerciable? Peter Gomez dice que "hay ciertas
preguntas que cuando se preguntan no significan que se espera una respuesta.
La primera de ellas es ¿cómo estás? Lo preguntamos
a todas las personas todos los dìas y nos horrorizaríamos
si alguno se mete en el problema de contestarla de manera total y completa.
Por lo general se espera una respuesta prefabricada para luego movernos
hacia un tema más interesante o hacia una persona más interesante,
cualquiera de los dos que aparezca primero". Lo grave de todo esto es que
este tipo de relación superficial, fácilmente puede ser trasladada
a nuestra relación con Dios. De eso se trata al considerar el texto
bíblico en que se apoya esta meditación. Respecto al pueblo
de Judá en los tiempos de Isaías dijo Dios: " ...
este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra,
pero su corazón está lejos de mi, y su temor de mí
no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado"
(Isaías 29:13).
Queridos hermanos, se trata del laberinto posmodernista de percepción y juicio.
No hace muchos días alguien dijo: "he perdido la capacidad de distinguir entre lo natural y lo artificial. Somos artificialmente naturales o naturalmente artificiales? La ambiguedad de la sustancia de las cosas en cuestión".
Algún buen pragmático que me escucha puede estar diciendo: ¡Qué importa! si funciona, si me hace feliz y si hace feliz a otros ¡Qué importa!. ¿Qué importa, si permite que logremos lo que deseamos y hace de la vida algo más agradable y llevadero? Y sin duda que en más de una ocasión, esa ambiguedad no tiene trascendencia. Pero, en esta ocasión, quisiera llamar su atención al hecho que todo esto nos puede conducir a un grave problema.
Este dilema de lo real y lo aparente, lo natural, lo artificial, lo naturalmente artificial y lo artificialmente natural, hermanos, ha estado peligrosa y destructivamente presente desde el principio. Es el contexto del gran conflicto espiritual que vive el ser humano. ¿Qué es lo genuino y qué es lo aparente?
Elena de White escribió: "En el caso de muchos, las cosas de este mundo oscurecen la gloriosa visión del eterno peso de gloria que espera a los santos del Altísimo. No pueden separar lo verdadero, lo auténtico y la realidad perdurable, de lo falso, lo contrahecho y la sombra pasajera. Cristo los insta a quitar de delante de sus ojos lo que oscurece su visión de las realidades eternas. Él insiste en la supresión de lo que les hace confundir los fantasmas con las cosas reales, y las cosas reales con los fantasmas". (CSMC,230)
Nuestro problema no tiene que ver con distinguir entre las obras de los hombres y las realidades naturales. Es un problema mucho mayor, tiene que ver con la capacidad de distinguir o discriminar entre la forma de actuar de Dios, la forma de ser de Dios y la forma de actuar y el ser de Satanás. No se requiere de muchos argumentos para demostrar la capacidad que Satanás tiene para falsificar la verdad y su capacidad para confundir a las personas. Confundió a los ángeles en los cielos y ahora hace lo mismo con los seres humanos.
Muchas cosas que tienen un valor secundario y una posición subordinada son puestas en el lugar de las cosas genuinas y eternas. El ambiente que nos rodea nos ha enseñado a conformarnos y aun a deleitarnos con las apariencias. Hoy más que nunca toman vigencias las palabras del apóstol Pablo que aparecen registradas en la 2a carta a los Corintios 10:7 "Miráis las cosas según la apariencia ". La apariencia es parte del armamento de quienes militan según la carne. Hermanos, aunque todos vivimos en la carne, no debemos militar según la carne. Las armas de nuestra milicia no son carnales; por eso trascienden las apariencias y sólo se conforman con lo genuino. Y lo genuino sólo lo conoce Dios. De manera que, conocer y aceptar a Dios, su voluntad, su forma de pensar y su forma de actuar, es lo único que nos puede ayudar a vivir la realidad perdurable y escapar de las sombras pasajeras.
Un cristiano verdadero es aquel que permite que el Espíritu de Dios le guíe. Eso nos lo dice Pablo en Romanos 8. Y en el mismo capítulo afirma que la dirección del Espíritu en la vida del creyente, es la evidencia de la paternidad divina: "porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios" (8:14) ¿ Quién es un cristiano genuino y quién sólo lo es de nombre?
La escritura nos enseña que el verdadero cristiano tiene la capacidad de trascender lo temporal y visible para acceder a lo eterno e invisible (según 2 Cor 4:18). El cristiano genuino es aquél que descubre en su experiencia íntima que perdiendo gana (Filipenses 3:8) y muriendo vive (Filipenses 1:21). Es una persona para quien en situaciones especiales, aun el sufrimiento, da sentido a su misión (2 Tim. 2:3) y es alguien quien aun en el sacrificio de sus intereses personales, encuentra su mayor realización.
Según el evangelista Mateo, una vez Cristo quiso hablarle de su misión a su discípulos. Los llevó a la región de Cesarea de Filipos y entonces "comenzó a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en la de los hombres" Mateo 16: 21-23).
¡He aquí el secreto del dilema espiritual! Hay que enfrentar la vida diaria siguiendo la lógica divina y no según los argumentos de los seres humanos. Es el reto de desarrollar algo más que inteligencia cognitiva o inteligencia emocional. Se trata de desarrollar el don de lo que podríamos llamar la inteligencia espiritual. La capacidad de discernir las cosas desde el punto de vista de Dios. En esto concluye toda la subjetividad del criterio humano. Aquí terminan todas nuestras diferencias. Cuando resolvamos nuestras contradicciones desde la perspectiva objetiva de la voluntad y los planes de Dios.
Nunca antes, el ser humano ha enfrentado tanta simulación, apariencia, artificialidad y engaño como en nuestros tiempos. Nuestros hijos y nuestros nietos no conocen la realidad de muchas cosas porque nacieron en un ambiente lleno de lo artificial. Hay lugares en los cuales los niños, aunque beben el jugo de naranja, no conocen su sabor natural. Pero de igual manera, no conocen el amor genuino, ni la honradez, ni la bondad. Porque aunque sus padres, maestros y mayores les enseñan estas cosas, no las practican de manera genuina. Esos niños no tienen idea de lo que es un hogar o una familia, aunque no necesariamente carezcan de ello. Pero de igual manera pasa con los mayores. Se trata de personas admiradas que nunca han conocido lo que es la admiración genuina. Hombres rodeados de amigos que en verdad están solos. Novias y novios enamorados que no entienden lo que en verdad es amar. Nuestra sociedad confunde la ética con la espiritualidad . Confunde la manipulación con el amor. Confundimos la experiencia espiritual con las emociones. Confundimos la adoración a Dios con la majestuosidad y pompa. La alabanza a Dios no es nada más que simple perfeccionamiento del desempeño. Llamamos justicia a lo que apenas es razonamiento lógico. Se confunde el tener un argumento con tener la razón. La crítica y la censura sustituyen el pensamiento crítico y creativo. La generosidad se confunde con el compartir. El servir se confunde con el hacer cosas para los demás. El actuar rectamente se confunde con la intransigencia y el autoritarismo. La motivación en muchos casos nos es más que simple manipulación. El liderazgo es búsqueda de admiración y de aprobación. Tener buena relación con la iglesia se confunde con estar bien con Dios.
Es por eso que el mensaje a la iglesia de este tiempo es "Unge tus ojos con colirio para que veas" Apoc. 3: 18 up. Porque el Señor sabía, desde los tiempos de la iglesia primitiva, que en los días de la Laodicea profética, se llamaría riqueza espiritual a lo que es sólo apariencia de riqueza espiritual, se denominaría luz a lo que sólo es cegera espiritual, se llamaría justicia a lo que únicamente es manipulación humana. Ésta es una situación que siempre ha amenazado al pueblo de Dios.
Respecto a la experiencia espiritual del pueblo de Dios en tiempos de Isaías se dice que vivían una realidad aparente que distaba de ser la genuina. El pasaje de Isaías 29:13 pone en labios del Señor la sentencia: " Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado". No se trata de simple hipocresía. Se trata de que a las personas no se les enseñó cómo obedecer a Dios. Es decir, se les enseñó a hacer lo que la ley o el reglamento o la ética dice que debe ser. Pero no se les enseñó a hacerlo en la presencia de Dios. Es decir, no se les enseñó a tener conciencia de que lo que hacemos es para Dios y no para los hombres.
En este pasaje de Isaías, Dios habla a Judá respecto a dos derechos que él consideraba tener sobre ellos. Les habla de la honra y el temor que ellos debían manifestar hacia él. De la misma manera, la profecía apocalíptica que describe el surgimiento de la Iglesia Adventista, presenta a un primer ángel, de tres que vuelan por el medio del cielo, llevando el evangelio eterno y reclamando de todos los que viven en el tiempo del fin, el derecho que Dios tiene de ser temido y honrado. (Apocalipsis 14:7)
¿Es el respeto que decimos tener hacia Dios un respeto genuino? ¿y la honra o la gloria que le damos es sustancial y genuina?
Necesitamos la capacidad de ver y entender las cosas con la mente de Dios y no con la mente de los hombres. Cada día necesitamos una verdadera conversión, un reavivamiento, una reforma generada por el Espíritu desde lo más íntimo de nuestro ser. Necesitamos que el Señor complete su obra dentro de nosotros antes de que la termine fuera de nosotros y en otros. Necesitamos nacer de nuevo, pues el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios (ni ahora, ni cuando venga en gloria) Juan 3:3 Tenemos que hacer de ésta nuestra prioridad. No debemos posponer hasta que termine el año escolar, o hasta la graduación, o hasta cuando me case, o hasta cuando termine de educar a mis hijos, o hasta cuando me jubile, o cuando se imponga la ley dominical, o cuando logre pagar mi casa. El Señor, como Testigo Fiel y Verdadero amonesta a quienes constituimos la Iglesia de Laodicea. En su gran amor, nos ofrece oro refinado en fuego, vestiduras blancas y colirio para nuestra visión espiritual. A una Iglesia para la cual el Testigo Fiel no tiene nada para encomiar, se dirigen las palabras "Yo reprendo y castigo a todos los que amo, sé, pues, celoso y arrepiéntete. He aquì, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (Apocalìpsis 3: 18-20)
En tanto que se dice hoy, no endurezcamos nuestros corazones. Busquemos al Señor en la soledad de nuestra intimidad con él y pidámosle el colirio celestial. Pidámosle la capacidad para discernir las cosas de la manera como Él las entiende. Pidámosle el don de una visión genuina y honesta de nuestra realidad. Y luego levantémonos para hacer lo que debemos hacer; con el poder de aquél que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Sabiendo que, el que comenzó la obra en nosotros, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Fil. 1:6).
En estos dìas la Iglesia está asediada, desde fuera y desde dentro, por problemas que pretenden confundir y desanimar a algunos. Problemas que a veces se usan como excusa para eludir la responsabilidad personal con Dios. Es en este tiempo cuando necesitamos, con más urgencia, de la renovación de nuestro pacto personal con Dios. Un pacto de confianza y dependencia. Un convenio mediante el cual accedemos a poner nuestra vida y nuestros problemas en las manos de Dios. Un compromiso de renuncia a nuestros frágiles esfuerzos humanos a fin de esperar pacientemente en Dios. Un compromiso que sustituya la apariencia de piedad por una vida de poder en el Señor.
Un pacto de este tipo significa que viviremos nuestra vida según la realidad tal cual es en Dios y no por las apariencias. La forma de pensar y la lógica humana quedarán relegadas ante nuestra confianza en la lógica divina.
El salmista señala las implicaciones prácticas del pacto cuando aconseja:" Encomienda a Jehová tu camino, espera en él y él hará" (Sal. 37:5). El secreto del éxito está en saber esperar, esperar en Dios. No es algo fácil, porque no se trata de que las cosas sean como nosotros queremos, se trata de que las cosas sean como Dios quiere, cuando él quiera, donde él quiera y con quien él quiera. Así seremos transformados y capacitados para aceptar, con gozo y plena satisfacción, la voluntad de Dios. ¡Aunque ésta voluntad implique la contrariedad de nuestros deseos!
Para que se cumpla la voluntad divina, así como en el cielo, también en nuestra vida personal.
Y que el que oye diga ¡Amén!